Elizabeth Warren promete distorsionar a Silicon Valley

Elizabeth Warren promete distorsionar a Silicon Valley




Todavía estamos un poco lejos de las elecciones generales y aunque Donald Trump ya dijo que apunta a la reelección a favor del Partido Republicano, varios del Partido Demócrata han anunciado que quieren correr para la contienda presidencial y esto incluye a la senadora Elizabeth Warren.

Pero para nosotros, Warren es noticia con una reciente promesa que ha hecho público y es que ella estará fiscalizando las empresas tecnológicas, rompiendo monopolios e incluso, rompiendo uniones de empresas.

Según Warren, las tecnológicas se han vuelto más grandes y más poderosos, han usado sus recursos y control sobre la forma en que usamos Internet para aplastar a las pequeñas empresas y la innovación, y sustituir sus propios intereses financieros por los intereses más amplios del pueblo estadounidense.

El más claro ejemplo que ella usó para sustentar su punto fue el notorio caso de finales de los noventas de Estados Unidos contra Microsoft, una de la más evidenciada de que el gobierno pone en escrutinio a una empresa tecnológica.

La senadora afirma que la competencia da el balance a la economía y no puede haber unas pocas con dominio total del mercado e incluso, empresas que se formaron de uniones de otras, deberían ser separadas.

También anunció que tiene un plan para aprobar leyes que designen plataformas con más de $ 25 billones de ingresos como "utilidades de plataforma", a las que se le prohibiría poseer tanto la plataforma como los "participantes" en la plataforma al mismo tiempo y las empresas más pequeñas no se enfrentarían a los mismos requisitos.

En otras palabras y más claro ejemplo, una ley como esa tendría efectos inmediatos como que Microsoft tendría que subsidiar a Bing como compañía, Google a su buscador (me atrevería decir a Android también como posibilidad) y Amazon a AWS y su tienda online aparte.

Obviamente, la propuesta estará también atada a que se asignen reguladores con pleno poder de hacer obligar a las empresas a cumplir.

Desde hace unos años realmente el Silicon Valley no es visto con buenos ojos en Washington y peor aún, el sentimiento es compartido tanto en el ala republicana como la demócrata en el Congreso, por lo que esta primera campaña directa es claro reflejo de ello.

Por lo que se ve, hay muchos trabajos por hacer de parte de las principales para ganar de nuevo el cariño y sobre todo.