Conectividad, familia + seguridad: un combo al que le apostamos todos



 Por Adriana Noreña, vicepresidente de Google para Hispanoamérica

 




No dejo de sorprenderme por la capacidad de adaptación que todos y cada uno de nosotros hemos tenido en el último año. Si bien los procesos de reacción a la pandemia no han sido uniformes y nos han generado grandes retos, con el paso de los meses nos hemos visto inmersos en lo que llamábamos antes, y con un poco de sensación de lejanía, la “nueva normalidad”, una realidad tangible en las esferas tanto públicas como privadas de la vida. Y esto lo vivimos como ciudadanos, jefes, amigos y como familias.

Y precisamente las familias tuvimos que cambiar nuestras dinámicas, permitiendo que la tecnología ayudara a mantener a nuestros hijos en conexión con el sistema educativo, aprendiendo de una manera que antes era poco concebible y con un mayor tiempo de conexión. Esto lo hizo evidente un estudio realizado por Google en el que se muestra cómo más del 80% de los padres en 4 países de la región (Argentina, Brasil, Colombia y México) además de tener reglas sobre la conexión a internet de nuestros hijos, las cambiamos para ser más flexibles especialmente en cuanto al acceso a clases virtuales o entretenimiento, especialmente tras los periodos de cuarentena.

Un mayor tiempo de conexión sin embargo trae también consigo mayores preocupaciones como, por ejemplo, la seguridad de nuestros hijos. Entender a qué se pueden ver expuestos en el entorno digital es fundamental para tomar medidas que les permitan no solo conocer más sobre lo que les rodea sino, además, a nosotros como padres tomar las precauciones y acompañarlos en el proceso, para que la virtualidad sea una herramienta beneficiosa y no un foco adicional de preocupación.

En general, y de acuerdo con el estudio, lo que más tememos los padres son el acceso a contenido inapropiado, el “cyberbullying” y la privacidad de la información personal. Pero más allá de solo identificarlos, es importante generar espacios de conversación con nuestros hijos para que esas preocupaciones puedan tratarse de la mejor manera. En los 4 países mencionados, por ejemplo, cerca de un 33% de los padres de familia buscaron información sobre la seguridad en línea y más del 45% tuvieron una conversación con sus hijos al respecto. Esto, de la mano de buenos hábitos ayudará cada vez más a que nuestros hijos hagan un uso responsable del tiempo que se conectan a internet, mientras que los padres tendremos más información para reaccionar en caso de que en algún momento sea necesario.

Y ahora, que entre un 83% y un 91% de las familias en la región hemos visto que la educación de nuestros hijos se está desarrollando en un plano completamente digital, es importante entender cómo generar un ecosistema en el que padres, profesores y todo aquel que tenga bajo su responsabilidad a un niño o niña, pueda entender las señales, dar consejo y tomar acciones.

Una de ellas, por ejemplo, es la protección de la identidad digital, que debe ser una de las enseñanzas más importantes, siempre protegidas por contraseñas sólidas y acudiendo a sitios que sean verificados. Segundo, es entender con quién están hablando en línea, pues si bien pueden estar conectados con sus amigos y compañeros de clase, hay muchos espacios en los que pueden encontrarse con personas que estén usando identidades falsas para buscar conseguir información o hacer “cyberbullying”. Y tercero, el control de contenido que consumen nuestros hijos es fundamental, especialmente en un mundo en el que hay tanta información al alcance de todos. Herramientas como “SafeSearch”, cuentas familiares o controles parentales pueden ayudar a que la información a la que acceden nuestros hijos sea la más adecuada.

Cada vez que celebramos el “Día de la Internet Segura” vienen a mi tanto nuevas ideas como nuevos retos. Buscar un equilibrio ahora que nuestros hijos están más conectados es mucho más difícil pero no es imposible. Conocer el entorno, entender qué tan involucrados están con los diferentes espacios de interacción digital y mantener una conversación abierta con ellos es una tarea que como padres y cuidadores tenemos que seguir fortaleciendo para que, tanto ahora como en el futuro, la relación de nuestros hijos con el mundo digital sea tanto beneficiosa como responsable.

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